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SIGLO XXI DE ESPAÑA EDITORES
ISBN
84-323-1180-4
EAN
9788432311802
340 páginas
14,5 x 22,5 cm
434 grs.
PVP S/IVA 21,15 €
PVP C/IVA 22,00 €
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El juicio de la historia
Escritos 1920-1939
Joseph Roth
Traducción, prólogo y notas de Eduardo Gil Bera
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Es la primera recopilación de escritos de Joseph Roth publicada en España que cubre la
trayectoria de su madurez, desde Weimar a su exilio parisino. Roth fue un excelente articulista;
en sus textos apreciamos la sensibilidad del novelista para captar y transmitir emociones y
la inmediatez y concisión del periodista. Su intuición para la política y su agudeza visual,
propia del artista que aprecia cada detalle, convierten sus escritos periodísticos en una de
las más destacadas aportaciones literarias sobre la primera mitad del siglo XX. Su lectura nos
permite hoy acompañarle, trago tras trago, mientras contempla cómo Europa se aleja de la razón y
se sume en la desesperanza.
Joseph Roth, novelista y periodista, nació en Galitzia (actualmente Ucrania) en 1894,
en el seno de una familia judía. Ha sido descrito como un hombre para el que la historia era como
una pesadilla; su vida no estuvo lejos de serlo también.
No llegó a conocer a su padre que, en un arrebato de locura, abandonó el hogar al poco tiempo de casarse.
Se crió en Viena donde presenció el derrumbamiento del imperio austro-húngaro cuyo restablecimiento más
tarde anhelaría: "La experiencia más dura que he vivido fue la Primera Guerra Mundial y la destrucción de
mi patria, la única que he tenido..."
En 1920 se instaló en Berlín donde se convertiría en el corresponsal de mayor prestigio de la prensa
alemana -y en uno de los mejor remunerados de su generación-, y donde simultanearía el periodismo
con la narrativa (Job, una de sus primeras obras, fue la novela favorita de Marlene Dietrich).
En 1933, con la llegada del Tercer Reich, que le relegaría a la categoría de Untermensch, escribió:
"Permítanme expresarlo alto y claro. El espíritu europeo está capitulando. Está capitulando
porque es débil... porque carece de imaginación... mientras, el humo de las hogueras en las
que arden nuestros libros alcanza el cielo..."
Su mujer, Friederike, ingresó en un manicomio. Los nazis le facilitaron una muerte sin dolor.
Finalmente, Joseph se exilió en París donde el alcohol le ayudaría a reconciliar su
nostalgia de aquella vida shtetl de sus primeros años, con su fe en un recién descubierto catolicismo
y su apoyo al restablecimiento de la monarquía austriaca. El santo bebedor murió en 1939.
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