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Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

 

1940 - 2015

En la muerte de Eduardo Galeano



Entrevista a Eduardo Galeano




Eduardo Galeano nació en Montevideo el 3 de septiembre de 1940, en el seno de una familia católica de clase media. Hijo de un empleado público y de una gerente de librería, Galeano fue criado en un ambiente de profundas convicciones católicas. Incluso, cuando tenía ocho o nueve años, sostuvo que quería ser santo: «Tuve una infancia muy mística; pero no me fue bien con la santidad».

Galeano tuvo una larga carrera tanto en el plano personal como en el profesional. Con tan sólo trece años empezó a publicar caricaturas para el diario "El Sol", un periódico socialista en Uruguay, bajo el pseudónimo de «Gius» por la dificultosa pronunciación en castellano de su primer apellido (Hughes).

Desde muy joven empezó a trabajar; fue obrero en una fábrica de insecticidas, recaudador, pintor de carteles, mensajero, mecanógrafo, cajero de banco y editor.

En la década de los setenta un grupo derechista militar en Uruguay lo encarceló. Por esta causa se marchó a Argentina. Sin embargo, allí ocurrió lo mismo. El régimen de Videla tomó el poder tras un sangriento golpe militar y su nombre fue agregado a la lista de aquellos condenados por los escuadrones de la muerte. "Días y noches de amor y de guerra" se enmarca en los días de la dictadura en Argentina y Uruguay.

En esta ocasión se exilió en Cataluña, en Calella, al norte de Barcelona, donde publicó en revistas españolas y colaboró con una radio alemana y un canal de televisión mexicano. En este periodo escribe su famosa y premiada trilogía "Memoria del fuego".

Con todo, la obra de Galeano no es lo único importante. Vinculado a causas políticas y defensor de la ideología de izquierdas, recordaba cuando, siendo miembro de la juventud socialista, iba de pueblo en pueblo a hablar de socialismo ante la mirada atónita de aquellos pocos que se paraban a escucharle.

Galeano abogó toda su vida por las ideas que condenan el neoliberalismo y continuó apostando por un socialismo real. Insistía en la crítica situación en la que se encontraba -y encuentra- Latinoamérica, sobre todo entre las nuevas generaciones que no creen en la democracia. Según Galeano, cuando un gobierno adopta soluciones que comprometen a diferentes generaciones, tiene la obligación de consultar al pueblo, porque son soluciones que tendrán repercusiones durante mucho tiempo.

Muy vinculado a este tema, Galeano, comprometido con la causa ecológica, arremetió en numerosas ocasiones contra la producción industrial de celulosa en su país y contra el gobierno de Tabaré Vázquez, quien, según él, «Ha convertido a Uruguay en un centro mundial de producción de celulosa», con las devastadoras consecuencias ecológicas que ello conlleva, pero: «La gente prefiere morir de contaminación que morir de hambre».

Galeano también habló sobre la inmigración, diciendo que las fronteras se cierran al paso de las personas pero se abren paso del dinero y de las mercancías.

Sin duda, una de las facetas más conocidas de Galeano era su pasión por el fútbol, reflejada en su libro "Fútbol a sol y sombra". Se lamentaba de que los intelectuales no hubieran sabido captar su verdadero significado y de que siempre se haya creído que el fútbol atrofia la conciencia del pueblo y le impide pensar con la cabeza. El propio autor reconocía que de niño quiso (como todos los uruguayos) ser jugador de fútbol, pero que por su absoluta falta de talento no tuvo más remedio que hacerse escritor.

En 1985 regresó a Uruguay, a Montevideo, donde murió el 13 de abri de 2015. Uno de los lugares que le gustaba frecuentar era el café El Brasileiro; además dirigió su editorial El Chanchito.

En su obra se han basado otros personajes como el cantautor Joan Manuel Serrat. El relato "La noche" le sirvió de inspiración a Serrat para su canción "Secreta mujer".

En Galeano han convivido el periodismo, el ensayo y la narrativa, pero será sobre todo reconocido como un cronista certero y valiente que recordaba el pasado para analizar el futuro que estamos dejando.
De trato cordial y perpetuo buen humor, creía que el mejor de sus días «Es aquel que debe todavía estar por venir».

Palabras al recibir el premio Manuel Vazquez Montalbán
 

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