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Al son de la trompeta final. Un estudio de los cultos 'cargo' en Melanesia

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Peter Worsley

Editorial
Siglo XXI de España
Colección
Siglo XXI de España General
Materia
Historia
ISBN
978-84-323-0396-8
Dimensiones
13,5x21
N.° páginas
389
Año edición
1980
Precio sin IVA
9,62 €
Código
542
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Sinopsis

Los trabajos reunidos en la colección HISTORIA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES tienen un protagonista: las masas. El análisis de los movimientos sociales ha impulsado el desarrollo de una disciplina -la historia social- ritualmente invocada, a partir de 1930, como parte de la «historia económica y social». Esta rama histórica se ha convertido en campo privilegiado de convergencia de la antropología, la sociología y la historia. Su metodología ofrece la variedad y amplitud propias de una disciplina en rápida gestación, nutrida por polémicas fructíferas.   En 1932 la isla de Buka, en las Salomón, entró en un estado de efervescencia. Se establecieron vigías para escudriñar el horizonte día y noche, en busca de un barco. Pero no un barco ordinario, sino el barco que traía los espíritus de 1os antepasados y grandes cantidades de «cargo» para su distribución entre los nativos.   Un profeta había dicho a las gentes que abandonaran sus antiguas costumbres: iba a comenzar una nueva vida. Los ritos de iniciación ya no debían seguir siendo secretos; el negro sería igual al blanco y el culto de los antepasados tomaría nuevamente el lugar de la religión de los blancos. La doctrina se extendió como un incendio y las autoridades debieron tomar fuertes medidas para suprimirla.   La historia del llamado culto «cargo» no se limita en absoluto a Buka. Comenzó ya en 1885 en las islas Fidji y rápidamente se extendió al conjunto de la Melanesia. Peter Worsley muestra en este estudio cómo el culto «cargo», al principio estrechamente vinculado a los ritos de la fertilidad y al culto a los antepasados, se transformó gradualmente en un movimiento nacionalista.   Los aspectos, aparentemente irracionales del culto eran, de hecho, síntomas de la creciente inseguridad de los melanesios y de su temor a un mundo en el que las condiciones sociales y económicas cambiaban por la intrusión de los blancos. Así, en sus últimas etapas el culto llegó a representar un intento de los melanesios de hacer frente a la nueva situación y afirmar su independencia frente a la administración de los blancos.

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