Detalle del libro

titulo del libro

El mito del alma. Ciencia y religión

22,00 € Comprar

Gonzalo Puente Ojea

Editorial
Siglo XXI de España
Colección
Biblioteca Gonzalo Puente Ojea
Materia
Religión
ISBN
978-84-323-1038-6
Dimensiones
13,5x21
N.° páginas
583
Año edición
2000
Precio sin IVA
21,15 €
Código
24
Descargas

Sinopsis

Este libro desea mostrar que el eje en torno al que debe dilucidarse la cuestión del  fenómeno religioso no es el concepto y la existencia de dioses –que no son más que imaginarios referentes secundarios y derivados de reelaboraciones del animismo prehistórico y la superstición dualista, ampliamente explicados en  Ateísmo y Religiosidad (Siglo Veintiuno de España Editores, 1997)–. Dicha cuestión se ventila en el ámbito de las actuales relaciones de la  ciencia con la religión: es decir, la necesidad de saber si, además de la materia y sus productos, existen espíritus o factores inmateriales constitutivos de un plano animista superior al de la realidad natural (mundo físico), situado por encima de la  naturaleza y sus leyes –descubiertas y sistematizadas por el progresivo avance de la ciencia–, que se subordina a una supuesta  sobrenaturaleza (mundo espiritual). Este imaginario plano ontológico de lo  sobrenatural subyace y a la vez interviene en la naturaleza, orientándola, alterándola o suspendiéndola conforme a los propósitos y proyectos de los entes que se manifiestan en el fenómeno religioso en sus diversas figuras. La  religión garantiza ilusoriamente la creencia en la eternidad de la vida, y en la cancelación de la muerte. El  espíritu instaura un  universo inmaterial,  celeste y  eterno que equivale al  paradigma o prototipo de los llamados fenómenos paranormales en la naturaleza de nuestras propias vidas materiales del mundo presente, imponiendo la certeza de la  escisión dualista (materialismo-espiritualismo) en cuyo seno discurre nuestra existencia. Frente a esta  superstición generadora de un mundo de carácter esquizoide, el  materialismo  unitario  representa la concepción científica de la realidad. La actividad de la ciencia camina con paso acelerado y seguro hacia la  radical supresión del sobrenaturalismo, tanto en la expresión evolutiva de sus formas sacrales  como en la proliferación actual de sus formas secularistas. El  ateísmo hay que definirlo hoy, en su generalidad, como la irreligiosidad.

Qué opinan los lectores

Añadir comentario